Publicidad:
La Coctelera

elena-barros

1 Diciembre 2007

La Paella y la Constitución


Cuenta la leyenda familiar que mi bisabuela, valenciana de origen e inmigrante en Barcelona, solía reunir cada domingo a toda la familia y a aquellas personas que amaba alrededor de una paella. El día anterior seleccionaba exhaustivamente los ingredientes y cocinaba durante largo tiempo y a fuego lento este plato típico. Aquellos que tuvieron el placer de degustar aquel manjar, consideran que sus paellas eran las mejores que nunca han probado y que la reunión en la casa familiar constituía un remanso de paz en medio de la agitación y rapidez de la vida cotidiana. Desde que mi bisabuela falleció y por respeto a ella, no se ha vuelto a cocinar en mi casa ninguna paella.

Mi bisabuela, en un acto de amor incondicional y sin reservas, salía cada semana al patio de la casa, hiciera frío o calor para preparar aquel suculento plato que representaba sus orígenes, para expresar sus sentimientos y agradar a todos los que amaba. Del mismo modo que mi bisabuela, los padres de la Constitución, en un momento de agitación social e incertidumbre, se reunieron para redactar la Constitución, renunciando a sus quehaceres y cediendo en su ideología (a la misma esencia de su persona) para entre todos acordar un texto normativo que satisficiese y se adaptase a los intereses y sobretodo necesidades de la sociedad española.

Esta Constitución, de acuerdo a los principios de la democracia, fue refrendada y rápidamente acogida por la población. En consecuencia, la Constitución y la paella forman parte integrante de la sociedad y cultura de nuestro país. La paella logra combinar a la perfección distintos productos típicos de las diversas regiones de nuestro país, representando cada ingrediente la variedad geográfica y la especificidad de cada territorio y es un gran exponente de la dieta mediterránea. Mientras que la Constitución aglutina la gran diversidad cultural de los pueblos que conforman el Estado español y los valores y principios esenciales que deben prevalecer en nuestra sociedad.

Pero los paladares cambian y probablemente la paella de mi bisabuela no resultaría hoy en día tan apetitosa y seguramente sería necesario modificar un poco la receta. La sociedad española también ha evolucionado, ha pasado de la pobreza y el retraso a convertirse en un país moderno y desarrollado e incluso integrado en la Unión Europea. Por ello, resulta natural la necesidad de su reforma. Es cierto que nuestra Constitución, comparándola con otros textos similares, se conserva con buena salud, pero hay ciertos puntos que merecerían reformarse, ya que los constituyentes de 1978 no podían prever a ciencia cierta el rumbo que iba a tomar la sociedad española. Los puntos de divergencia con el texto constitucional es una cuestión muy personal y cada uno de nosotros tolera aquellos artículos con los que no está de acuerdo por respeto al resto de la sociedad. Sucede lo mismo con la paella, que siempre incorpora algún ingrediente que no nos gusta, en mi caso los guisantes, pero dejamos que se incluya este alimento para que el resto de la familia tenga el estómago contento.

No podemos negar que la reforma de la Constitución es un proceso difícil. De hecho, ningún partido político en el poder se ha atrevido a arremangarse, ponerse el delantal y remover el puchero por miedo a que los comensales les reciban con abucheos y no les dejen volver a cocinar en otra ocasión. Es decir, los gobernantes no se han arriesgado a disolver las Cortes y reformar la Constitución por temor a que los electores no vuelvan a votarlos en las próximas elecciones. Aunque como en el caso de las paellas de mi bisabuela, quizás no lo han hecho por respeto al buen trabajo de aquellos que redactaron la primera Constitución de la época democrática.

En definitiva, nuestra sociedad tiende cada vez más hacia el individualismo y necesitamos personas, como mi bisabuela y los padres de la Constitución, que se sacrifiquen y se entreguen a los demás con la finalidad de hacer que nuestra sociedad sea cada vez mejor y nuestras vidas sean más fáciles.

Tags: derecho

servido por elena-barros sin comentarios compártelo

3 Octubre 2007

Lejanía

Este vídeo va dedicado a los amigos que en la actualidad están en otra ciudady para aquellos que lo estuvieron en su día y con los que todavía conservo una bonita amistad. Siempre que la gente que me importa se aleja me siento de este modo, pensando que ellos están viviendo su sueño mientras que yo me encuentro estancada en el mismo lugar. Aunque luego descubro la belleza de la cotidianidad ylas sorpresas que nos depara el día a día. Se puede soñar y descubrir cosas maravillosas aunque uno esté siempre en el mismo lugar si realmente observamos y queremos vivirlas. Un caluroso abrazo! Disfrutad de la experiencia! Quedaros sólo con las cosas, buenaso malas,que os hacen mejores personas! Os espero a la vuelta!

Tags: amigos

servido por elena-barros sin comentarios compártelo

23 Septiembre 2007

Reivindicación de la estética Marilyn Monroe

En la época en que nos ha tocado vivir, las mujeres se encuentran tremendamente presionadas por las exigencias sociales. Se nos pide que seamos unas profesionales de prestigio, unas madres dulces, unas buenas amas de casa, que tengamos estilo, que seamos buenas en la cama y que además estemos siempre guapas y delgadas. Aunque desechemos la idea de ser una “superwoman” la presión social es en ocasiones más fuerte que nuestras propias convicciones y se nos escapan de las manos determinadas cuestiones. Debo aclarar que estas exigencias no provienen únicamente de los hombres, algunos de los cuales no saben cómo afrontar el nuevo rol de la mujer, sino incluso de nosotras mismas que a menudo somos las más malvadas con nuestras compañeras del mismo sexo. En definitiva, es un problema de la sociedad en general.

Pero el tema que me ocupa en este preciso momento es el tema de la moda. En teoría el mundo de la moda debería regirse por las leyes de la oferta y de la demanda, como el resto de productos de consumo, pero no es así. Los diseñadores de moda y la mayoría de tiendas, multinacionales y pequeños comercios, tienen unos sistemas de tallage que se alejan de las medidas de las mujeres que nos encontramos por la calle. Este problema es únicamente femenino, ya que los patronages de la ropa masculina son mucho más realistas. Por ejemplo, un hombre que pese más de 100 kilos podrá encontrar ropa en las tiendas convencionales mientras que si una mujer tiene este mismo peso es imposible que la encuentre a no ser que se dirija a tiendas especializadas en tallas grandes. Este ejemplo es un poco extremo pero las mujeres que tienen unos kilos de más, sin estar tremendamente obesas, deben acudir a este tipo de tiendas, renunciando a las nuevas tendencias y gastándose más dinero en vestimenta que aquellas que están más delgadas. Es erróneo pensar que las personas con muchísimos kilos de más son las que van a ese tipo de tiendas ¡Os sorprenderíais de la cantidad de gente que debe recurrir a ellas!

En la actualidad, si Marilyn Monroe acudiera a cualquier tienda de ropa no encontraría ninguna que le cupiera. Esta actriz es un icono sexual de todos los tiempos y llevaba una talla 46 real, no una 46 de las que nos encontramos en las tiendas actuales, que tienen unas medidas muy inferiores. No podemos decir que Marilyn Monroe estuviera precisamente delgada pero debemos admitir que era una mujer “cañón” que desprendía sexualidad por todos los poros de su piel y que muchos de mis contemporáneos desearían rendirse a sus pies si todavía viviese, aunque no estuviera en la actualidad dentro de los cánones de belleza.

Los diseñadores actuales tienen un prototipo de mujer muy irreal. Buscan y diseñan para Barbies y esta muñeca se ha demostrado que es completamente irreal. Piensan en una mujer tremendamente delgada, con grandes pechos y con curvas. Por todos es sabido que una mujer tremendamente delgada en ningún caso tendrá curvas ni un pecho abundante, sino que por el contrario tendrá escaso pecho y será completamente recta, pareciéndose más a la morfología masculina. Si todos sabemos eso ¿porqué los profesionales en la materia cierran los ojos a esta evidencia? ¡Vivimos en el mundo real, señores, no en el mundo de su imaginación!

Es cierto que recientemente en España se están aplicando distintas medidas para paliar estos efectos, controlando la masa corporal de las modelos que desfilan en la pasarela y otros controles de todo tipo, pero estas medidas no son suficientes. Dicen que se han estado midiendo a diferentes mujeres para unificar las medidas que corresponderán a cada talla y que se obligará a las tiendas a tener prendas de la talla de Marilyn Monroe, pero permitidme ser un poco escéptica en este sentido, ya que hasta que no lo vea, no me lo creeré.

No podemos permitir que salir a la calle a comprar ropa suponga un trauma o cause un gran temor cuando debería ser un placer, ni que nuestras decisiones de consumo o nuestro gusto personal se encuentre condicionado por las tallas ¿Desde cuando el oferente de un producto es el que manda en el mercado cuando la demanda es elástica? Los diseñadores deberían ceñirse a crear y no deberían extralimitarse en sus funciones y rediseñar el cuerpo de la mujer, cuando esta función le corresponde a la naturaleza.

En definitiva, quiero decir que una mujer no es más ni menos atractiva o guapa por pesar más o menos kilos sino que eso depende de otros factores, como el carisma o la gracia natural y que ya debemos afrontar muchos problemas en la vida como para soportar que vengan unos terceros a condicionar nuestra imagen. Cada uno es como es y todos debemos ser respetados y representados en la sociedad, de este modo, nadie tendría complejos y todos seríamos mucho más felices.

Tags: marilyn, monroe

servido por elena-barros 2 comentarios compártelo

16 Agosto 2007

¿Barcelona es una ciudad moderna?

Cada año Barcelona recibe 10 millones de turistas en busca del modernismo, el mar, la cultura y otros atractivos que esta ciudad ofrece. Casi todos los que he encontrado en mi camino parecen contentos de haber escogido esta ciudad como lugar de destino, pero ellos no se dan cuenta de que lo que ven no es la realidad sino un mero escaparate. Barcelona no es realmente una ciudad modélica ni moderna, ya que si nos alejamos un poco de los lugares que plasman las postales descubrimos una ciudad totalmente distinta.


Parc Güell de Antoni Gaudí

En el mismo centro de la ciudad, algunas calles gozan de poca salubridad y las edificaciones se caen gracias a la creciente especulación inmobiliaria. Los propietarios deciden no arreglar los edificios para ayudar a los inquilinos a tomar la decisión de abandonar sus casas y así construir en su lugar apartamentos de lujo. Además, en el barrio del Raval, en pleno centro, la prostitución, la drogadicción y la más absoluta miseria son la norma. La situación no mejora en el resto de barrios de Barcelona, que aparentemente parecen tranquilos y apacibles pero en los que no me atrevería a cruzar por la noche.

En Barcelona tenemos graves problemas con el transporte público y lo digo con conocimiento de causa, ya que he vivido toda mi vida sin coche. Según las nuevas políticas que fomentan el respeto por el medio ambiente, mi familia sería un modelo a seguir, pero la movilidad alrededor de la ciudad en ocasiones es dificultosa. El trazado de la red de metro no abarca toda la extensión de la ciudad. De la Diagonal (una de las principales arterias de la ciudad) hacia arriba el metro brilla por su ausencia y los impuntuales autobuses intentan suplir esta carencia. Para que se hagan una idea, cada mañana tardo 45 minutos en llegar a mi universidad y tengo que coger dos autobuses, mientras que en coche tardaría 10 minutos como máximo. Por otro lado, la parada de metro más cercana a mi casa lleva un año cerrada y se prevé que no se volverá a abrir hasta el próximo año, dejando sin él a más de medio barrio de la ciudad, gracias a las obras del famoso AVE. La Ministra vino, recientemente, a hacer una visita de tan sólo 10 minutos por la zona y afirmó que se estaban haciendo grandes inversiones, pero de momento nada funciona de un modo normal. Ya era hora de que se hicieran esas inversiones, porque durante muchísimo tiempo hubo una dejadez importante en toda la red ferroviaria. Cada día, los usuarios deben armarse de paciencia y soportar retrasos en los trenes de una media de tres horas. Pero hay algo que no entiendo, con el nuevo Estatut de Autonomia de Catalunya, las competencias de la red ferroviaria de la Comunidad Autónoma iban a parar a la Generalitat y parece que todavía no ha llegado el momento de hacerla posible. Al menos, si esta competencia recayese en un poder más cercano, los problemas constantes de este servicio público serían más fácilmente detectables. De todos modos, espero que el traspaso de poderes vaya acompañado de un desembolso de dinero a costa de los fondos públicos, porque, de otro modo, cuando esto se lleve a la práctica, la Generalitat tendrá que aguantar el chaparrón y además desviar dinero de otros asuntos que también son relevantes para Cataluña.

Hace poco tiempo se ha inaugurado un nuevo e innovador servicio de transporte en Barcelona. Se llama “bicing” y consiste en poner a disposición de los habitantes de la ciudad el alquiler de bicicletas que se recogen en distintos puntos y se deben dejar en otros, a muy bajo precio. El “bicing” ha devenido un éxito y no debemos negar que es una iniciativa muy bien pensada. La ciudadanía lo ha acogido rápidamente y en la actualidad la oferta está desbordada y se precisan un número mayor de puntos de recogida y de bicicletas para abarcar toda la demanda.

El aeropuerto también es un centro de problemas de esta ciudad. La Ministra aprovechando la visita de las obras del AVE también se acercó a la zona y dijo que funcionaba a la perfección, pero la opinión de la ciudadanía es totalmente opuesta. El aeropuerto del Prat no es capaz de soportar el importante número de viajeros que lo frecuentan en verano. Si escuchamos las quejas de los que lo utilizan en esta época del año, siempre hay un gran número de personas que pierden las maletas, que sufren retrasos importantes en sus vuelos e incluso se achicharran porque no funciona el aire acondicionado. En el Prat también son muy frecuentes las huelgas de los diversos colectivos que trabajan en él, incluso hace justo un año, invadieron las pistas del aeropuerto paralizándolo totalmente. Estos problemas no son aislados, yo los he sufrido y la mayoría de la población también.

La gota que colmó el vaso fue el gran apagón que hace menos de un mes sufrió la ciudad. Más de la mitad de Barcelona se sumió en la oscuridad por una tonta avería, porque un cable de la red eléctrica cayó. Muchas de esas personas tardaron varios días en tener su problema resuelto y como consecuencia, muchos bares y distintos establecimientos tuvieron que soportar grandes pérdidas económicas. Incluso, varios hospitales tuvieron que aplazar operaciones y no pudieron operar a personas que ya se encontraban anestesiadas. Estos días, cada una de las empresas involucradas (la que se encarga de la red y la suministradora) esgrimen sus diferencias, echándose las culpas la una a la otra, como niños pequeños, en el Parlament

En definitiva, Barcelona no es la ciudad moderna que todos los visitantes creen ver. Tengo una gran pasión por esta ciudad y no concibo mi vida ni mi futuro, al menos por el momento, sin formar parte de ella, por este motivo, me entristece observar que las cosas no funcionan como debieran hacerlo.

Tags: barcelona

servido por elena-barros 2 comentarios compártelo

11 Agosto 2007

El Sexo y el Derecho



Es difícil relacionar cosas tan distintas como el sexo y el Derecho en general, a no ser que se trate de examinar la regulación del sexo en el Derecho. Pero resulta, que en ocasiones, uno se impone retos y después de reflexionar, pensar y darle muchísimas vueltas a la cabeza hasta llegar a un punto transitorio de locura, uno llega a encontrar similitudes en cosas irrelacionables como a comparar el sexo con el Derecho. En mi estado de delirio, llegué a conclusiones que, ahora, ya en mis cabales, me parecen ridículas, pero a la vez interesantes y por ello las transmito aquí.

Como todo se empieza por el principio, en primer lugar, me detuve a pensar en el origen de ambas figuras y de una manera milagrosa y a la vez preocupante lo encontré. Resulta que el sexo es la causa del nacimiento de las sociedades y el Derecho regula las conductas de los individuos en esa misma sociedad, ergo el sexo es el origen del Derecho. Ambos aspectos de nuestra vida cotidiana intentan adaptarse e inspirarse en el mundo y están impregnados de la moralidad y del incesante cambio social.

No deteniéndome en mi reflexión tuve una segunda idea. Una de las finalidades del Derecho es evitar los conflictos entre los seres humanos y el sexo, también se podría decir que, en ocasiones, tiene dicha función en algunas relaciones sentimentales y bajo determinadas circunstancias, ¿quién no conoce alguna pareja o no ha visto alguna película en la que los protagonistas, después de una tremenda discusión han acabado en la calidez de unas sábanas arrugadas? Continuando en esta línea, el sexo y el Derecho se basan en una intrínseca lucha de poder en que los papeles activo y pasivo son intercambiables. En el Derecho Público no se refleja tan claramente esta flexibilidad ya que en muchos supuestos el Estado ocupa una posición preponderante y los ciudadanos se encuentran sometidos. En cambio, el intercambio de papeles en el Derecho Privado es frecuente. Éste fenómeno también se observa en el ámbito de la seducción, en que la mujer puede optar entre ser cazadora o presa, mientras que no hace tantos años atrás, el hombre era el macho dominante y la mujer solamente podía someterse a los designios de éste.

Dispuesta a rizar el rizo, ¡Agárrense, que vienen curvas!¿Se pueden encontrar similitudes entre el sexo y el Derecho Civil? La respuesta es afirmativa, pero con un muy remoto parecido, ya que si nos arriesgamos, podemos llegar a considerar las relaciones sexuales como un contrato sinalagmático en que las partes se intercambian prestaciones. A su vez, el sexo es oneroso cuando se realiza para obtener un lucro o beneficio de la otra parte, como puede ser: el placer, el amor, el dinero... y el sexo es gratuito cuando se hace por mera liberalidad, por el simple hecho de satisfacer al partenaire. También, cuando una de las partes no está del todo satisfecha con el juego sexual, puede instar la resolución del contrato en el mismo momento en el que se está cumpliendo o a posteriori, con el muy popular “si te he visto no me acuerdo”.

James Macari

Después de todas estas barbaridades, es necesario para nuestra salud mental que volvamos a poner los pies en el suelo y pasemos a analizar la regulación que el Derecho Penal realiza en el ámbito del sexo. ¡Pongámonos un poco serios!

Tanto en el Derecho como en el el sexo deben existir normas o distintos límites a la actuación de las personas. En el Derecho, las normas son creadas por el legislador, quien plasma las medidas que considera más adecuadas para regular la conducta humana, pero en ocasiones, también se deja intervenir en este proceso a las partes afectadas. En el ámbito sexual, el legislador queda relegado a un segundo plano, dejando plena autonomía a las partes que intervienen en la relación sexual para que definan sus comportamientos, siempre y cuando sean: adultas, libres y no causen daño o lesiones al amante. En cambio, el legislador adopta una posición más activa y restrictiva en las prácticas sexuales en las que intervienen menores o incapaces. Parece lógico que el legislador adopte un rol parecido al que tienen los padres respecto de sus hijos, al normar las conductas de personas que pueden ser fácilmente influenciables por terceros y que no pueden decidir racional y conscientemente, ya que los delitos sexuales de por sí, causan traumas en las víctimas muy difícilmente superables y más aun en los menores e incapaces. Si alguna vez hemos escuchado algún testimonio que ha sufrido estas prácticas en su infancia, observaremos que el transtorno les ha acompañado el resto de sus vidas y se consideran culpables de la excitación de su causante. Aunque la pederastia era común en algunas culturas en épocas anteriores, no debemos permitir bajo ningún concepto que las personas que las sufren sean infelices por el resto de sus vidas. En este caso, es preciso frenar a toda costa el instinto sexual de estas personas o su libertad en aras de la libertad colectiva. Pero, la pena de prisión que prevé el legislador en estos casos, no creo que sea la más adecuada, sino que como enfermos, se deberían tomar medidas para mitigar sus trastornos. Lo mismo sucede con los incapaces y los que se encuentran privados de sentido, que son los más olvidados de la sociedad y el legislador no los tiene tanto en cuenta como en los menores.

En la tipificación actual de los delitos sexuales se pretende castigar todas aquellas conductas que sean contrarias a la libertad sexual de todo ser humano, pero no siempre ha sido así, ya que en España, antes de la década de los ochenta, el objeto de protección era la moral sexual social y los valores ético-religiosos, que negaban todo lo corporal y causaban en la población un temor irracional al sexo. Como todos sabemos, el sexo es una necesidad biológica de todo ser y con el enfoque antiguo, se frenaba uno de los impulsos humanos más naturales, e incluso se llegaron a hacer auténticas barbaridades en el ámbito normativo, como llegar a no incorporar en el delito de violación la ejercida por un hombre sobre su esposa. Con la llegada de la Constitución de 1978, aires depurados y frescos agitaron a la sociedad española causando en ella un giro de 360 grados y en consecuencia, los valores que debían imperar en las distintas ramas del Derecho cambiaron. Se creó un nuevo Derecho Penal sexual cuyo elemento esencial de protección se convirtió en la libertad sexual.

Pero no podemos hablar de la libertad sexual sin tratar previamente la LIBERTAD con mayúsculas, la que proclama el artículo 17 de la Constitución de 1978. La norma suprema del Ordenamiento no ofrece un concepto claro de este principio sino que lo define por oposición, aludiendo al deber de las personas a no inmiscuirse en la esfera del otro y pasando el problema de definirlo con claridad a la ley. Este valor es uno de los más susceptibles de vulneración, por el anhelo de todo ser humano de querer más de lo que realmente tiene e intentar conseguir este deseo apoderándose de lo que tiene el de al lado. Por este motivo, es uno de los bienes jurídicos más tutelados por el Ordenamiento, después de la vida y de la salud, y por tanto, se le otorga importantes medios de protección. La vulneración de la libertad conlleva, normalmente, el ataque simultaneo a otro bien jurídico y generalmente su protección se valora dentro de otro delito, es decir, que se adopta una fórmula parecida a la usada en los supermercados de “llévese dos por el precio de uno”. Esta solución no es la más adecuada, ya que este principio preponderante pierde su autonomía, pero la legislación ya tuvo en cuenta esta objeción y determinó que siempre se puede castigar autónomamente la libertad si el otro bien jurídico no es condenado. En mi modesta opinión, creo que el principio supremo del Ordenamiento debería ser la Libertad, ya que: ¡preferiría renunciar a todo menos a la libertad!, como en la película “Brave Heart”, pero para gustos, colores, y presumo que los padres de la Constitución ya consideraron esta idea y la rechazaron con criterios más importantes que los míos.

Dentro del círculo grande de libertad de la Constitución, encontramos libertades más pequeñas, custodiadas por las diferentes ramas del Derecho, como la libertad sexual. Ésta se configura por dos aspectos: el libre ejercicio de la sexualidad y el derecho a no verse involucrado, activa o pasivamente, en conductas de contenido sexual. Solamente esta última vertiente, que podríamos definir como el derecho a no participar en comportamientos que sirven para satisfacer o excitar un ánimo libidinoso o lúbrico, es objeto de tutela penal específica, debido a que el libre ejercicio de la sexualidad, ya está amparado por el delito de coacciones.

Muchos se preguntaran, llegados a este punto, ¿qué conductas sexuales son penalmente sancionables? La respuesta es fácil, todas las conductas sexuales que no sean consentidas o su asentimiento esté viciado por la persona que las recibe, ya sean adultos, menores o incapaces. Pero el Ordenamiento crea, a su vez, otros delitos cuando el sujeto pasivo es un menor o incapaz aun cuando estos sujetos las quieran. En cuanto a las conductas perseguidas por estos delitos, encontramos las inflingidas sobre la víctima o la obligación de realizar actividades sexuales sobre el autor o un tercero e incluso su inducción.

En cuanto a los delitos cuya víctima puede ser cualquier persona, ya sea menor, incapaz o adulto, encontramos ordenados en función de su gravedad y la pena: el abuso sexual, la agresión sexual y la violación. En el abuso sexual no se precisa violencia ni intimidación, sino que sólo es necesario para su acometimiento la falta de consentimiento y el ánimo lúbrico de su autor. En la agresión sexual se requiere violencia o intimidación y un contacto físico sobre el sujeto pasivo u obligar a otro a hacer tocamientos en el cuerpo del autor o de un tercero. La violación es el atentado más flagrante a la libertad sexual y se requiere que concurran todos los elementos de la agresión sexual y el acceso carnal vaginal, anal (también mediante la introducción de objetos por estas dos vías) o bucal.

Pero centrémonos ahora en las relaciones sexuales adultas. Podríamos decir, si atendemos a lo que se acaba de decir, que todos los comportamientos sexuales consentidos están permitidos por el Ordenamiento, pero... esto no es del todo cierto¿Qué sucede con las prácticas sadomasoquistas, en las que hay consentimiento libre del que las recibe pero son lesivas para él? Cada persona debe disfrutar de su sexualidad como quiere, pero hay personas que encuentran placer en ser azotadas, en las que puede que sus facultades para la formación de la voluntad se vean perturbadas, debido a la pasión del momento, y conlleven a consentir prácticas que en un estado de tranquilidad no hubieran aceptado, o tal vez sí, pero que sean dañosas para él. Como ejemplo, me viene a la mente un caso en que un hombre que estaba practicando sexo con su pareja, le pidió que le cortase el miembro viril y lo más sorprendente es que ¡ésta lo hizo! Esto es una gran atrocidad, pero seguro que encontramos casos en que alguien ha pedido a su amante que lo golpee hasta llegar a la muerte. En mi opinión, se debe dejar a las personas que desarrollen su sexualidad de acuerdo a sus deseos pero hasta el límite de causar daño o lesión a la pareja. Esta idea también la comparte el legislador, que castiga estas prácticas aunque estén consentidas e incluso entrando en la intimidad de las personas, contrariando el principio de intervención mínima del Derecho Penal, pero no en sede de delitos sexuales sino en el ámbito de las lesiones, reduciendo la pena en uno o dos grados.

Aunque se ha dicho con anterioridad que los menores e incapaces tienen tipos penales específicos que los amparan, los adultos también tienen uno que está especialmente dirigido a ellos, el acoso sexual. Este delito se ciñe exclusivamente en el ámbito laboral o educativo, cuando una persona solicita favores sexuales para él o un tercero de manera repetida, causando a la víctima una situación intimidatoria, hostil e incluso humillante. Hace pocos años, un caso de acoso sexual causó un gran revuelo en la opinión pública, fue el “caso Nevenka”. La persona que da nombre al caso, era concejal de un Ayuntamiento que tuvo una relación sentimental con el alcalde del mismo, pero finalizó. Después de la ruptura, su ex-pareja insistía en reanudar el noviazgo y ante la negativa de Nevenka, la sometió a un trato despreciativo y de marginalidad política, algo que la sumió en un profundo trauma y consecuente depresión que la obligaron a iniciar una nueva vida fuera de nuestras fronteras. Pero, ¿es necesario crear este delito cuando ya existen las amenazas? Es pertinente, ya que se producen de una manera continuada y en el seno de una relación laboral, en que su autor abusa de su posición jerárquicamente superior para intentar doblegar el consentimiento de la víctima y que acceda a mantener una relación sexual que realmente no consiente por temor a perder su puesto de trabajo.

A estas alturas, el lector ya debe estar aburrido y cansado, esperando llegar a la última palabra de este artículo. Como la decisión de detenerme en la escritura sólo me concierne a mí, os diré que ¡el final está próximo! La verdad es que después de escribir todo esto, a mi mente ya no se le ocurren ideas para realizar una conclusión aceptable. Así que, solo deciros que disfrutéis de la sexualidad y del Derecho de una manera racional, que os dejéis llevar por la pasión, pero que no nuble vuestra mente hasta llevaros a realizar acciones que os perjudiquen o causen daño a otro. En definitiva, ¡Disfrutad del sexo y del Derecho...eso sí, con control!

Tags: derecho

servido por elena-barros sin comentarios compártelo

10 Agosto 2007

¿El Derecho es un juego de niños?


Hace un tiempo, Lara (mi ahijada de cuatro años) vino a visitarnos e irrumpió en mi habitación para averiguar qué hacia en ese momento. Le dije que estaba estudiando y llena de curiosidad me preguntó:”¿Tata, y qué estudias?”Le respondí que Derecho e intrigada, formuló la pregunta que todo estudiante de primero de carrera se plantea al inicio de curso: “¿Qué es el Derecho?”, En aquel momento me sentí como el aviador de “El Principito”, el célebre cuento de Saint-Exupéry. Los segundos pasaban y no lograba encontrar una definición que Lara pudiese comprender, así que finalmente le dije:”El Derecho trata de todo aquello que se puede hacer y de todo lo que no se debe hacer”. Entendió mis precarias palabras pero ante mi respuesta, me miró, pensando que lo que le quería transmitir era una tontería y sin mediar palabra, abrió la puerta y se marchó. Su reacción me dejó atónita, no podía comprender la razón por la que Lara no tenía interés por aquello del Derecho, ya que le estaba descubriendo un mundo nuevo para ella y en cambio, era capaz de ilusionarse y jugar una tarde entera con una hoja que acaba de caer de un árbol.

Con el paso del tiempo descubrí que Lara, como el resto de niños, utilizan el Derecho durante cada minuto de su vida y por ese motivo, el Derecho no le resultaba sorprendente. Los niños están acostumbrados a que sus vidas sean permanentemente observadas y supervisadas por adultos, ya sean sus padres, familiares, profesores... viven en un continuo Gran Hermano. Los adultos, ante la presencia de los más pequeños de la casa, adoptan, al mismo tiempo, los papeles de: legislador, policía y juez. Del mismo modo que el legislador en el Derecho, los padres determinan o limitan las conductas de sus hijos utilizando frases como la muy conocida”:Esto no se hace”. También actúan como policías, vigilando el cumplimiento de las reglas establecidas y adoptan el rol de juez, decidiendo en el mismo instante del incumplimiento si esa conducta es sancionable o no. Si el niño se ha comportado bien, le llevaran al parque y si no se ha comportado bien, en teoría no le llevaran. Digo en teoría, porque los niños son capaces de cambiar, en un abrir y cerrar de ojos, el criterio del juez de turno, simplemente utilizando arrumacos, sonrisas y palabras mágicas como:”...pero si yo te quiero mucho...” Menos mal que esto no sucede en la Justicia.

Los niños, como si de un juego se tratase, tienden a incumplir constantemente las normas de los adultos para retarles y así intentar conseguir el objetivo pretendido en cada caso. En mi opinión, este comportamiento es debido a que no logran encontrar, por mucho que se dialogue con ellos, una razón suficientemente justificada para someterse a las normas. A medida que van creciendo, su grado de cumplimiento va aumentando, ya sea por aburrimiento de oír las quejas de los mayores o porque encuentran la razón de la existencia de las normas.

Como dice Serrat en una de sus canciones, a esos locos bajitos se les debe domesticar, ya que si no, retrocederíamos a la Prehistoria del Derecho y nuestra sociedad sería un caos total donde todo comportamiento sería válido, incluso el más atroz. Pero no se les debe “domesticar” hasta el punto de privarles de su sentido crítico, que tienen tan arraigado. No debemos arrancarles por completo su facultad de indagación continua del porqué de todo lo que les rodea, ni la capacidad de rebeldía ante las reglas preestablecidas que ellos consideran injustas.

Los adultos, actuamos en muchas ocasiones, de manera automática, como un rebaño de ovejas, y acatamos las normas tal y como nos vienen impuestas, sin preguntarnos el porqué, a no ser que seamos curiosos, que todavía conservemos un niño en nuestro interior o que estudiemos Derecho. No contrariamos, ni incumplimos, ni combatimos en contra de las reglas que nos parecen injustas, como hacen los niños, a no ser que la materia regulada nos afecte directamente o seamos delincuentes habituales. ¿Cuántas veces hemos oído a los mayores quejarse ante el deber de realizar anualmente la declaración de la renta? Sin embargo, la mayoría de la población ya no se cuestiona la razón por la que la retención de parte del salario de cada trabajador por parte de la Administración es importante, ni ninguno (al menos que yo conozca y quiero creer que la mayor parte de ellos) infringe su obligación, sin temer a la sanción, para averiguar si de este modo cambian las cosas, como lo haría un niño.

Nunca, por más que nos pesen los años, deberíamos perder la curiosidad ni la capacidad de indagación que tuvimos en la infancia. De este modo, nuestra alma siempre se conservará joven. Finalmente, permitidme dar las gracias a Lara y a todos aquellos niños como Pablo... , que nos brindan la oportunidad de volver por unos instantes a la infancia y nos hacen recordar las cosas realmente importantes de la vida.

Tags: derecho

servido por elena-barros 2 comentarios compártelo


Sobre mí

Hola a todos! Me llamo Elena y tengo 23 años. La mayoría de mi tiempo está ocupado por el maravilloso mundo del Derecho. Aunque también puedo decir orgullosa que tengo unos amigos y una familia maravillosa que cada día me hacen sentir más feliz. Me apasiona viajar, he estado por casi toda Europa, aunque el país que más conozco y del que me he enamorado es Irlanda. También, cuando el tiempo lo permite, me gusta disfrutar de la literatura y me relaja muchísimo dibujar. En cuanto a los deportes, practiqué durante diez años Taekwon-do, algo que lamento haber dejado y me gusta mucho el fútbol.

Fotos

elena-barros todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera